La Palabra de Dios de cada Domingo
DOMINGO I DE ADVIENTO

El Adviento, tiempo de espera.

En este domingo en que iniciamos el tiempo de adviento (venida, manifestación, advenimiento), el cual nos prepara a la Navidad, nos es propuesto predisponernos a revivir el nacimiento de Jesús, la manifestación de Dios en los límites de nuestra corporeidad material, únicamente no como un recuerdo de un hecho acontecido en la historia, sino como la celebración y la contemplación de un misterio que se hace nuevamente presente, con las misma intensidad de dos milenios atrás.
Es por ello que el evangelio nos advierte sobre la necesidad de estar prevenidos, es decir a la expectativa del acontecimiento que cambia nuestra vida, motivándonos a la esperanza que supera la impaciencia; al mismo tiempo que nos dice que “no sabemos ni el día ni la hora”, exhortándonos a no creernos dueños del tiempo, solo Dios que vive y reina en la eternidad es su legítimo propietario, de allí que debamos permanecer despiertos, como en las parábolas de las vírgenes prudentes o la de la venida del ladrón.
Debemos aprovechar el hoy en el que vivimos para reconocer los signos de la venida del Señor, que con tan grande generosidad quiere relacionarse con su pueblo y, como se dice en la lectura de Isaías, desea una relación paternal con sus hijos unidos en comunidad, en la que se manifiesta su presencia de modos concretos en el compartir el pan, la oración, y en los gestos sencillos que construyen su reino y muestran al mundo el rostro tierno del Dios que se hizo hombre.-

EMILIO RODRIGUEZ ASCURRA contactoconemilio@gmail.com
   
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