LA PALABRA DE DIOS DE CADA DOMINGO
Domingo XXXII del Tiempo durante el año
6 de noviembre

PRUDENCIA, VIRTUD DESACTUALIZADA.

La prudencia es una de las virtudes que mas reconocimiento tiene en nuestra realidad actual, en el modo de ser y obrar de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, pues la inmediatez de los acontecimientos y de necesidad de respuesta ante ellos nos lleva, en muchas oportunidades, a ser imprudentes. Incluso en tiempos en que lo “políticamente correcto” ha pasado de moda, está desactualizado.
Así, una persona que es considerada prudente en su actuar, desde lo mas cotidiano hasta en lo mas relevante de sus decisiones, nos sorprende, sin embargo se nos escurre por allí la idea, no sin una fina ironía, de que está “anclada” en el tiempo. Pues, importa el obrar, y el hacerlo ya, por sobre el razonar y reflexionar sobre las consecuencias inmediatas y mediatas de nuestras resoluciones.
Eso es lo que sucedió con las vírgenes prudentes, si bien todas se durmieron en algún momento, al despertar para el gran acontecimiento, 5 de ellas se habían quedado sin aceite que alimentase sus lámparas, pues poco prudentes creyeron que la luz de la fe no debía ser alimentada, sino que bastaba con que fuese encendida en algún momento y nunca mas se agotaría.
Las restantes, en cambio, supieron alimentar su fe y por ello la luz de su lámpara no se agotó, fueron conscientes del dinamismo y la vitalidad de la fe que necesita del permanecer atentas a los signos de los tiempos; las otras creyeron en un Dios estático, sin movimiento, siempre igual, y quedaron dormidas por el aburrimiento y la pesadumbre de la espera, mientras que las prudentes quedaron dormidas en la espera esperanzada de que tarde o temprano Cristo volvería, como lo había prometido.
Cabe reflexionar ¿cómo es nuestra vida de fe: dinámica o estática? ¿dejamos que Jesús nos interpele cuando lo desea, sabiendo que es para nuestro crecimiento y nuestro bien? ¿estamos atentos o nos dormimos en el sin-sabor de nuestra pobre perspectiva de fe?
Cuando, como comunidad, se nos dice que hemos quedado atrasados, se refieren justamente a esto, a actitudes que lejos de ponernos al día respecto de los problemas y situaciones de quienes nos rodean, optamos por la comodidad auto-reflexiva que empobrece nuestra fe hasta dejarla sin luz propia, agotándola en sí misma.
No necesitamos esperar hasta el último día para esperar la venida del Señor, ni las profecías pseudo-mesiánicas de los medios de comunicación respecto del fin del mundo, sino que toda la vida es una espera y una búsqueda de aquella sabiduría, que es Dios mismo revelado en su hijo Jesús, que nos dará las respuestas a nuestras grandes preguntas y nos transformará en hombres y mujeres nuevos.-

Emilio Rodríguez Ascurra
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